Tantra Yoga : “Sendero para Lograr la Realización Espiritual”

El tantrismo constituye la culminación de muchos siglos de experimentación yóguica con el cuerpo y la mente. Aparece en la India a mediados del primer milenio d.C. (aunque algunos autores sospechan un origen prevédico debido a su valoración de lo femenino) y luego se expande y florece, dejando sus huellas en la religión, el arte y la ética, entre los años 600 y 1200.

Codificado en los tantras (“telares”, tratados) - colecciones de leyendas, mitos, símbolos, prácticas religiosas, fórmulas mágicas, medicamentos, construcción de templos e imágenes del budismo y del hinduismo, utiliza un lenguaje simbólico de difícil acceso, guardando silencio sobre muchos temas importantes: para comprender estos textos, se requiere la iniciación por medio de un maestro tántrico competente. Según algunas tradiciones hindúes, los tantras son 77; según otras, 192. Algunos de los más conocidos son el Sat Chakra Nirupana, el Paduka Pancaka, el Linga Purana, el Devi Bhagavata Purana y demás.

El tantrismo acepta, en principio, el no dualismo del Vedanta, pero le agrega su concepción de la polaridad Siva-Sakti, representada en la iconografía como el Dios y la Diosa confundidos en un abrazo íntimo. El par Siva-Sakti simboliza la primera de sucesivas diversificaciones de lo Uno, por medio de las cuales se va autolimitando y constituyendo al mundo manifestado (maya) que, en su pluralidad, devela y oculta a la vez la unidad primordial.

Siva representa el arquetipo masculino, el puro Ser absoluto, atemporal, la sabiduría, el Logos; mientras que Sakti simboliza el arquetipo femenino, el llegar a ser o devenir, lo atemporal, el amor, la alegría, el Eros. Es la mediadora entre lo absoluto y lo relativo, la energía que permite la manifestación de lo sin forma.

“Solo cuando se une con Sakti, Siva tiene el poder de crear,
pero sin ella, el Dios es incapaz siquiera de moverse” (Ananda-Lahari, verso 1).

En su estado individualizado en la persona humana, Sakti asume la forma de Kundalini, la “enrollada” en la base de la columna vertebral. En el estado evolutivo actual del ser humano, Kundalini está latente, “dormida”, y es una finalidad de la práctica tántrica el “despertarla, activarla”. Para comprender mejor este concepto, debemos detenernos un momento en lo que constituye el aporte quizás más fecundo y revolucionario del trantrismo, su estudio del hombre desde el punto de vista energético.

Tantra Yoga

El trantrismo establece que, además de su cuerpo material, el hombre posee un cuerpo pránico o energético, constituido por una tupidísima red de canales o nadis por los cuales circula la energía y un cierto número de centros de acumulación, transformación y redistribución de esta energía, llamados chakras (ruedas) o padmas (lotos).

Se destacan por su excepcional importancia tres nadis que corren verticalmente, guardando un paralelismo con la columna vertebral, llamados: Ida, Pingala y Sushumna.

Ida y Pingala parten del chakra inferior Muladhara y ascienden formando un caduceo rodeando los chakras, terminando en Ajña chakra. Sushumna, en cambio, es un nadi central recto que sale también de Muladhara y asciende hasta Sahasrara, atravesando en su camino todos los chakras.

“Todos los esfuerzos del Yoga tántrico se proponen neutralizar el funcionamiento de Ida y Pingala, acumulando toda la fuerza posible en el Muladhara para activar la energía dormida de Kundalini y hacerla ascender hacia arriba por el nadi central Sushumna, atravesando todos los chakras en su camino y dinamizándolos también, hasta llegar al chakra superior Sahasrara. Pues, en el momento en que Kundalini consigue, en su ascenso, llegar hasta arriba, se produce la unión o éxtasis final o Samadhi, es decir, la realización, que es la meta suprema del trabajo yóguico” (Feuerstein, pp 26-28).

En el estado de Samadhi, el yogui experimenta la realidad unitaria sin diferenciaciones, más allá de toda posible explicación verbal.

La práctica tántrica: el tantrismo ofrece una gran batería de técnicas para acceder al Samadhi, siempre bajo la guía de un maestro especializado en este tipo de Yoga. Estas incluyen el servicio a un gurú, normas de alimentación y sueño, estudio y pureza del pensamiento, limpieza exterior e interior, visualizaciones, concentración, repetición de mantras, práctica de asanas, pranayama, bandhas, mudras y las más célebres sadhanas “de la mano izquierda” y “de la mano derecha”. La primera concentra el ritual de “las 5 m”: madya (vino), mamsa (carne), matsya (pescado), mudra (grano tostado) y maithuna (unión sexual). La segunda, en cambio, utiliza sustitutos: líquidos no alcohólicos en lugar del vino, vegetales en lugar de carne, meditación sobre el acto sexual sin llevarlo a la práctica.