Karma Yoga

Karma es acción y el Karma Yoga es el Yoga de la acción desinteresada, consciente, lúcida que renuncia a sus frutos como instrumento de autorrealización. El yogui la realiza atenta y perfectamente como le sea posible y se despreocupa por los resultados pues, si estos han de llegar, vendrán por añadidura. La labor en sí misma adquiere todo su valor. Con la actitud adecuada, en medio de la integración psicológica y el desarrollo interior. Una vez más, la actitud interna adquiere una importancia considerable.

El ser humano no puede dejar de actuar. Ello es común a todos los seres. Hay acción incluso en la meditación profunda. La importancia es aprender a utilizarla como vía de autorrealización.


Declara el Bhagavad Gita: “Así como los ignorantes obran encadenados a la acción, así el hombre sabio debe obrar sin encadenarse, teniendo por único móvil el unir a los pueblos”.

La actitud de contemplación en la acción. El individuo actúa, lo mejor que puede y sabe, respondiendo a la urgencia de cada instante, sin dejarse contaminar ni arrastrar por la acción. Para el yogui las circunstancias adversas, las contrariedades se tornan guías y maestros en el proceso vital. El yogui no descarta con escapismos psicológicos el dolor inevitable, sino que lo enfrenta con una actitud correcta para obtener y reaprovechar la energía resultante del sufrimiento. Si la actitud es la adecuada, la vida se vuelve la gran maestra. Lo que puede encadenar o abatir a una persona, puede liberar y estimular a otra. El yogui aprovecha esos acontecimientos como trampolín para adquirir un nuevo conocimiento, un fortalecimiento y una perspectiva más exacta de la propia existencia, aprende a mirar las cosas como son. Dice un antiguo adagio: “Tanto si comprendes como si no comprendes, las cosas son como son”. No se trata de imaginar, proyectar, desear, sino de observar. Actúa, pero no se agita; actúa, pero no se quema. De esa manera, la acción no resulta deteriorante sino instructiva. Ella se vuelve parte del entrenamiento espiritual. Él no quiere ser un reflejo de esas influencias, sino que aspira a hallar en sí mismo un centro de conciencia permanente que pueda mantenerse en equilibrio a pesar de las circunstancias externas. Así, el karma yogui tiene que ser el mismo ante el dolor y el placer, la ganancia y la pérdida, la conquista y la derrota. Debe desconfiar de los contrarios y permanecer en su naturaleza original. La acción no es un fin, es un medio. La misma no debe apartar al individuo de su esencia, sino que tiene que ser utilizada como vía de acceso hacia la experimentación de dicha esencia. La acción no encadena, la acción libera. Si, por el contrario, la persona actúa mecánicamente, ésta se convierte en un factor de perturbación mental, consume energías de todo tipo y altera el sistema nervioso.

Son palabras del Bhagavad Gita: “Cuando un hombre ha conquistado su yo y lo ha dominado, por ello su yo supremo ha alcanzado el considerar equivalentes el frío y el calor, el placer y el dolor, el honor y el deshonor.

“Puede decirse que ha alcanzado el Yoga quien ha logrado el conocimiento de sí, quien ha realizado su propio equilibrio, dominado sus sentidos y juzgando como cosas iguales un terrón de arcilla, una piedra y un pedazo de oro”.

No hay mayor felicidad que la que está más allá del placer y el dolor ordinarios, con ausencia de la ansiedad. El yogui cultiva el contenido interior y exterior, sabe que no hay néctar más sutil que amarse a sí mismo de verdad y amar así a los demás. Es un juego de luz y sombras en donde el espectador puede no ser devorado por el espectáculo; un carnaval donde el peligro reside en creerse que uno es el disfraz que ha adoptado. Pero, cuando aprendemos a estar en nuestra esencia y nos decidimos a despojarnos de la burda máscara de la personalidad, sucede un gran acontecimiento: descubres en ti mismo al verdadero ser que nunca dejó de existir.

Dos ejemplos que nos muestran claramente sobre qué es el Karma Yoga son:
- La Madre Teresa de Calcuta.  "La revolución del amor comienza por una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz".
Link: http://www.fid.org.ar/massobreyoga/maestros/madreteresa.htm

- Dr. Albert  Schweitzer, el apóstol de Lambaréné."Soy solamente un médico vulgar y silvestre. Todo lo que quise fue fundar un pequeño hospital. Pero los pacientes comenzaron a llegar interminablemente y hubo quienes donaron tierras y otros que quisieron ayudar, de modo que creamos una gran familia. Actualmente, hay seis médicos y quince enfermeras. Somos una especie de república evangélica. La gente llega y pregunta: ¿qué es lo que puedo hacer? Lo hacen y cuando quieren irse se van".
Link: http://www.fid.org.ar/massobreyoga/maestros/albertschweitzer.htm