Swami Satchidananda

Nosotros no hacemos nada de nada. Ése es un hecho claro. Ninguno de nosotros o nosotras está haciendo algo. Hay una frase muy hermosa en el Corán que dice: "Si no es la voluntad de Dios, usted no podrá siquiera atarse los cordones de los zapatos".

Sri Swami Satchidananda nació con el nombre de Gurudev en 1914 (1914-2002), en el seno de una familia de terratenientes piadosos y ricos, por lo que creció rodeado de un ambiente devocional.

Sus padres solían albergar a aspirantes espirituales y monjes ambulantes o sadhus, que con su ejemplo influyeron en el pequeño Gurudev.

En su juventud se dedicó con ahínco y éxito al mundo de los negocios dentro de la industria automotriz y cinematográfica. Él lo recuerda de la siguiente manera: "Parecía que quería abarcarlo todo; pero, de a poco, las circunstancias me iban empujando hacia una vida dedicada a la humanidad y a la búsqueda de paz y de Dios dentro de mí".

A partir del momento del fallecimiento imprevisto de su esposa, Gurudev decidió dedicarse por entero a la vida espiritual. Frecuentó a muchos grandes sadhus. El primero fue Sri Sadhu Swamigal, en el santo templo Palani, al sur de la India. Luego se trasladó a la Misión Ramakrishna, más tarde al ashram de Aurobindo y después al de Ramana Maharshi. Por último, se dirigió a Rishikesh, donde vivía el maestro Sivananda. Con él encuentra todo lo que había estado buscando; inclusive el maestro parecía haberlo estado esperando, ya que, al recibirlo le dijo: "Has llegado al lugar correcto. Se han terminado tus problemas. Deja de vagar. Quédate en este sitio".

A los pocos meses, se ordena como monje y, con la dirección del maestro Sivananda y mediante la perseverancia en sus prácticas espirituales, Gurudev alcanzó su propia y verdadera realización. Obtuvo así el estado de sahaja samadhi -absorto todo el tiempo en una superconciencia- día y noche, caminando, hablando, comiendo o descansando.

Con su identidad bien afirmada y su vida dedicada por completo a los demás, se abocó a impartir su sabiduría por círculos cada vez más amplios, a lo largo y a lo ancho de todo el mundo. Primeramente viajó por la India, enseñando los principios del Yoga universal; después fue invitado a Sri Lanka, donde sirvió durante catorce años, difundiendo el mensaje ecuménico de su maestro y las enseñanzas yogas. Visitó con frecuencia el lejano Oriente; fue invitado a Europa y a los Estados Unidos. En este país, el Swami pensaba quedarse sólo dos días, pero invitación tras invitación, fue quedándose hasta terminar convirtiéndose en ciudadano norteamericano en 1976, cuando se cumplían diez años de su arribo.

Gurudev logró que muchas personas fueran atraídas por sus enseñanzas, a tal punto que, hasta la fecha, existen más de treinta filiales de su Instituto de Yoga Integral en todo el territorio de América del Norte, incluyendo dos grandes comunidades de discípulos, llamadas Ashrams Satchidananda.

Las enseñanzas del swami son, básicamente, sencillas; en realidad, cada uno de nosotros es pacífico y feliz. Ésa es nuestra verdadera naturaleza; por lo general, no estamos en contacto con ella, pero nos ofrece varios métodos para depurarnos de toxinas y de otras perturbaciones que nos inquietan, con el fin de que realicemos nuestro propio yo.