Siddhartha Gautama, el Buda

Entre los siglos VI y V a. C. vivió en la India el príncipe Siddhartha Gautama, más conocido como el Buda, fundador de una gran corriente de pensamientos religiosos que unificó espiritualmente a una gran parte del continente asiático e incluso despertó ecos
importantes en Occidente.


¿Quién fue Siddhartha Gautama?

Buda (en sánscrito buddha: iluminado), nació en Kapilavastu, India en el año 566 a C.; era hijo del rey de Sudhodama. Pasó su infancia y primera juventud en la corte de su padre, con todas las comodidades lógicas de su condición de príncipe heredero. A los 16 años se casó con su bella prima Yashodhará, de la cual tuvo un hijo al que se dio el nombre de Rahula.

De acuerdo a la leyenda, un día Siddhartha abandonó el predio de su palacio y tuvo contacto por primera vez con la dura realidad de la vida: las enfermedades, la vejez y la muerte. Son los famosos "Cuatro encuentros" con el enfermo, el viejo, el funeral y el asceta.

Como consecuencia de ellos, a los 29 años abandonó la comodidad de su vida, los privilegios de su elevada posición, los afectos familiares y la ciudad misma para retirarse al monte Gayá, adoptar el nombre de Sakya Muni y entregarse al asceticismo.

Tras de vencer terribles tentaciones alcanzó el estado de iluminación espiritual que le permitió ver en el deseo compulsivo por los bienes materiales y los goces sensuales la causa de los males del género humano. Su doctrina enseña que el conocimiento elimina el dolor; admite la reencarnación pero, a diferencia de lo aceptado tradicionalmente, ofrece a todos por igual, los medios para cortar la infinita cadena de nacimientos y muertes y alcanzar un estado del cual ya no fuera posible decaer: el Nirvana (estado libre de placer o dolor).

Durante medio siglo recorrió la India predicando y estableciendo monasterios hasta el día de su muerte ocurrida hacia el 483 aC.

Respuestas del Buda a un Deva (divinidad)
Estando un día el Buda residiendo en Jetavana, en el jardín de Anathapindika, bajo la forma de un brahmán, un dios del cielo se acercó a él, brillante, vestido de un color blanco como la nieve. El deva comenzó a interrogar al Bienaventurado.
El deva preguntó: _"¿Cuál es la más afilada de las espadas?; ¿cuál el veneno más efectivo?; ¿cuál el fuego más ardiente y cuál la noche más tenebrosa?"
El Bienaventurado contestó: _"La palabra dicha en cólera, es la espada más afilada; la ambición, el veneno más mortal; la pasión, el más ardiente de los fuegos y la ignorancia, la noche más tenebrosa".
El deva añadió: _"¿Quién saca el mayor provecho?; ¿quién pierde más?; ¿cuál es la coraza impenetrable y cuál el arma más efectiva?"
El Bhagavata contestó: "Aquel que da a otro es el que obtiene más ganancias; por el contrario, el que toma sin dar nada a cambio, es el que más pierde. La armadura impenetrable es la paciencia, y la sabiduría la mejor de las armas".
El deva volvió a preguntar: _"¿Cuál es el ladrón más peligroso?; ¿cuál el tesoro más valioso?"
El Bienaventurado respondió: _ "Un mal pensamiento es como el más peligroso de los ladrones y la virtud el tesoro más valioso".
El deva dijo: _ "¿Qué es lo que gusta?, ¿qué lo que disgusta?; ¿cuál el dolor más horrible y cuál la mejor dicha?"
El Bhagavata contestó: _ "El bien atrae; el mal disgusta; una mala conducta es el más horrible de los dolores y la liberación es la culminación de la dicha".
El deva preguntó: _"¿Qué es lo que causa la ruina en el mundo?; ¿qué es lo que destruye la amistad?; ¿cuál es la fiebre más alta?, ¿cuál el mejor de los médicos?"
El Bienaventurado respondió: _ "La ignorancia arruina el mundo; la envidia y el egoísmo terminan con la amistad; el odio es la más alta de las fiebres, y el Buda el mejor de los médicos".
A esto, el deva añadió: _ "Sólo me queda una duda, y te ruego me la aclares. ¿Qué es aquello que el fuego no puede quemar, ni el orín roer, ni ser arrastrado por el viento, más puede reconstruir este mundo?"
El Bhagavata contestó: _ "¡Un beneficio! El beneficio de una buena acción está a salvo de los ataques de un malvado que quiere protegerse de él".

Cuando hubo el deva oído las respuestas del Bienaventurado, se regocijó y, juntando las manos, le hizo pronam y desapareció de la presencia del Buda".