Prana y cuerpo pránico

"Cada ser vivo posee prana; esta energía tiene influencia
en el agua, en el sol, en el aire, en los alimentos,
y circula por nuestro cuerpo.

Todos los seres humanos pueden aumentar esta fuerza
cósmica cuando quieren, mediante la respiración
y los ejercicios respiratorios del Yoga."

Mataji Indra Devi


Prana

El prana es el principio mismo de la vida. Todo ser viviente, desde los hombres a las amebas, está cargado de esta energía vital.

En el ser humano, posibilita todas las funciones orgánicas y psíquicas. Su equilibrio es sinónimo de salud, y su desequilibrio trae aparejada la enfermedad.

Como esta energía existe en el aire en forma de fluido, al poder manejar en forma consciente el movimiento de los pulmones u órganos respiratorios –mediante la respiración yóguica-, se la puede controlar. Al hacerlo, también se puede controlar la mente, que está amarrada al prana a igual que un pájaro a una cuerda.

Cuerpo pránico y centros de energía

El ser humano posee un cuerpo pránico o energético constituido por una tupidísima red de canales –o nadis- por los cuales circula la energía y un cierto número de centros de acumulación, transformación y redistribución de la energía llamados chakras (ruedas) o padmas (lotos), de forma circular y que están en continuo movimiento.

Además de la triple función de acumuladores, transformadores y distribuidores de prana, los chakras constituyen los principales centros de conciencia, por el simple hecho de poseer mayor cantidad de prana y servir de puentes de enlace entre las envolturas sutiles (cuerpo pránico) y el cuerpo físico.

Los nadis se corresponden con los nervios y vasos sanguíneos y los chakras con los plexos nerviosos, siendo estos órganos los eslabones que unen el prana con nuestro cuerpo físico. Los tres nadis principales corren paralelos a la columna vertebral; ellos son: sushumna o central, ida y pingala. Estos últimos nacen en el chakra muladhara y ascienden cruzándose por los chakras hasta el ajña. El nadi sushumna también sale del muladhara pero, a diferencia de los anteriores, asciende hasta sahasrara en forma recta atravesando en su camino todos los chakras.

Los chakras, en su papel de transformadores de energía pránica, se encargan de convertir ésta en energía psíquica y fisiológica. En su función de distribuidores, regulan su empleo por medio de nadis, a la vez que abren al ser humano o microcosmos hacia los correspondientes niveles del mundo cósmico o macrocosmos.

Los chakras son siete:

Muladhara (centro bajo donde está la kundalini)
Svadhisthana (plexo epigástrico)
Manipura (plexo solar)
Anahata (plexo cardíaco)
Vishudda (plexo laríngeo)
Ajna o frontal (plexo cavernoso)
Sahasrara (corteza cerebral)