Usted es lo que piensa

Si supiésemos concentrarnos y hacer buen uso de nuestra mente, nuestra vida sería totalmente diferente. No sólo nos liberaríamos de los temores que nos asaltan a diario, sino que triunfaríamos en todo lo que nos propusiésemos realizar. Lo mismo si se tratara del campo del arte, de la ciencia, de los negocios, de la política o de las relaciones personales.

Hace años, fuimos con un amigo mío, que mostraba una gran inclinación a ver todo en forma negativa a realizar cierta tramitación a un edificio público. Estábamos caminando por sus pasillos, cuando le advertí que estaba convencida de que no se verían coronados por el éxito sus esfuerzos porque su pensar profundamente negativo no iba a hacer sino atraer fracaso tras fracaso tras de sí. Mi propósito era llevar a su mente el hecho de que cualquiera puede obtener lo que desea, si se concentra con suficiente energía sobre ello. Medio en broma le dije que en aquel momento necesitaba una horquilla para sujetar una flor en mi cabello y me puse a buscar por el suelo alrededor de mí, esperando que alguien hubiese dejado caer alguna. Le expliqué que creía firmemente que todo el mundo podía conseguir lo que quisiese, desde una simple horquilla hasta una cura milagrosa, siempre que su fe fuese lo suficientemente fuerte y decidida.

- Desista de ello- me dijo, cuando llegábamos a la puerta de la oficina que buscábamos, un poco divertido por mi candorosa fe. Pero en aquel mismo momento vi a mis pies una gran horquilla dorada. La levanté en silencio y se la presenté en la palma de la mano. Lo miró con cierto gesto de sorpresa y dijo sonriendo: -Pura casualidad.
Pero este pequeño incidente debió haberle producido cierta impresión, porque poco tiempo después empezó a cambiar visiblemente y a ser más optimista y más afortunado en sus actividades.

- Aquella horquilla me dio una gran lección - me confesó más tarde en una carta.

La clave y el secreto de la concentración es, naturalmente, el deseo. Cuando una persona desea con vehemencia algo, automáticamente se concentra en ello y se esfuerza por conseguirlo. El objetivo que se propone puede ser creador, o liberador, pero también, puede ser destructivo y esclavizante. Sin embargo, cualquiera sea la meta propuesta, el deseo es la fuerza propulsora que empuja al hombre a alcanzarla, y la concentración, el escudo y la coraza con los cuales sortea los obstáculos que se le presentan en el camino. Sin duda alguna, la concentración es un arma poderosa, pero un arma de dos filos; Puede defenderlo a uno o herirlo, según el uso que se haga de ella.

De aquí que en el yoga la concentración es algo que se practica juntamente con la meditación, de tal manera que el individuo aprende a valorar la importancia del desinterés y no use de manera destructiva el poder de la mente que acaba de adquirir.

Indra Devi