Amor y desapego

El amor obra desinteresadamente, es el mejor regalo que podemos dar o recibir. Pero, ¿sabemos amar sin apegarnos al objeto de nuestro sentimiento haciéndole y haciéndonos daño? Tomemos como ejemplo un pájaro que usted pueda tener en una jaula, al que cuida y da de comer; y también puede alimentar a otros pájaros que viven en libertad con los que su actitud será diferente. Con ellos no estará apegado, los alimentará y se sentirá feliz simplemente por verlos bien, observarlos piar, volar… En cambio, con el pájaro enjaulado que tiene en su casa su actitud será distinta, si bien le dará todos los cuidados lo tendrá prisionero considerándolo su posesión. Estará apegado a él. Es difícil, viviendo en una sociedad como la de hoy, no sentir que amar es poseer a quien nos inspira dicho sentimiento, sin darnos cuenta que el verdadero amor implica darle al otro lo mejor de nosotros sin esperar nada a cambio brindándole, además, el beneficio de la libertad. Entonces, sintámonos plenos, abriéndole la puerta de su jaula dorada para verlo volar fuerte y feliz.