El término sánscrito mantra alude al lenguaje como emanación o expresión de manas, la mente. Un mantra es un instrumento de la mente, del pensamiento. En la filosofía india, un texto sagrado, una oración, un verso místico, una palabra o un simple sonido puede ser un mantra.

Al decir mantra, estoy designando la palaba no sólo como vehículo de información como, por ejemplo, lo hace la ciencia, sino como palabra con poder, con efectividad.

En otras filosofías, también aparece la noción del lenguaje como cargado de poder. El judaísmo ortodoxo, por ejemplo, prohibe pronunciar el tetragramaton (yhvh), el nombre sagrado de Dios, por las impredecibles consecuencias de ese acto. Por otro lado, para hacer surgir al mundo, Dios también utiliza la palabra:
Dijo Elohim: Haya luz; y hubo luz (Génesis I,3), continuando toda la creación con este esquema.

En el cristianismo, también aparece la palabra asociada fundamentalmente a Dios, desde los orígenes:
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (San Juan I,1)
En el hinduismo la palabra más sagrada es OM, también conocida como pranava (aproximadamente: sonido retumbante). Mataji Indra Devi lo homologa al amén de los judíos y cristianos, y al amín de los musulmanes.
Cuenta la tradición que OM fue revelada a los sri (sabios videntes) que recibieron los Veda y las Upanisad, en tiempos inmemoriales, mientras estaban en arrebato de meditación, comulgando con lo más elevado.

Dice Kurt Fiedrichs en el Diccionario de la sabiduría oriental:
"(El OM es) el símbolo más alto y comprehensivo de la espiritualidad hindú, también utilizado como mantra en el budismo. Es un símbolo tanto visual como sonoro. No constituye una sílaba "mágica" ni tampoco se la considera propiamente una palabra, sino una manifestación de la energía espiritual (...) que designa la presencia de lo Absoluto en la maya (mundo fenoménico siempre cambiante)".
Detrás o antes del universo manifestado (mana-rupa: el mundo de los nombres y de las formas), se encuentra el eterno Logos, Verbo o palabra fundante de Dios, que contiene en sí, en potencia, todas las ideas, todos los nombres y todas las formas. OM es considerado el sonido más cercano a esta divina palabra (origen de todas las demás) que labios humanos pueden pronunciar. Por eso, es incluso más poderoso en su versión mental que física, pues representa la vibración básica fundamental, previa a todos los sonidos.
Todo el universo vibra en OM. Sus diversos objetos constituyen otras tantas modulaciones del básico OM: energía vibrando en distintas frecuencias. OM es nada-Brahman, "el sonido de lo Absoluto". Es también la potencialidad del nombrar, previa y subyacente a la manifestación concreta del mundo. Por ello, su repetición se torna un vehículo para acercar nuestra conciencia a lo Absoluto.
Según las leyes de la fonética sánscrita, la vocal "o" se considera resultante de la unión de los sonidos "a + u". De allí que la tradición india base su análisis en la consideración cuatripartita del OM con los siguientes cuatro elementos:

a
u
m
el silencio siguiente

Todas las Upanisad coinciden en analogar las vocalizaciones a, u, y m con aspectos del mundo manifestado, mientras que el silencio posterior, a la vez pletórico y vacío, que surge cuando se apaga la última vibración de la m, remite al estrato fundacional de la realidad, el cual, aunque imposible de calificar, contiene en sí todas las potencialidades de lo determinado.
La boca comienza plenamente abierta en el sonido a y se va cerrando gradualmente en la u y en la m, hasta culminar en el silencio, incluyendo simbólicamente todos los sonidos posibles. La cuaternidad de OM quiere reflejar el misterio de la multiplicidad: cóno lo Uno llega a ser Múltiple, precisamente porque OM es el nexo, el puente, que va de lo inmanifestado a lo manifestado, el enigmático movimiento por el cual la unidad se manifiesta en la multiplicidad.
Además de su caracter fundante y de sus resonancias simbólicas, OM posee una función instrumental: es un vehículo capaz de llevarnos a la verdadera realidad, designada en la India como Brahman. Como lo expresa la Mundaka-Upanisad:

"La sílaba OM es el arco, atman (alma) es la flecha, Brahman es el blanco. Hay que alcanzarlo sin distraerse, hay que unirse a él como la flecha al blanco".
Aquí es donde mueren las palabras y sólo cabe la experiencia vivida.

"Om es la música interior del alma...
Realízate por medio de OM.
Piensa siempre en OM.
Canta OM.
Recita OM.
Medita OM.
Sube a la nave OM.
Boga seguro en ella...
Y toma puerto sano y a salvo
en la maravillosa ciudad del Eterno".


(Swami Sivananda Sarasvati)