Postura de la cabeza contra las rodillas o Janushirshasana

Janushirshasana es una postura que ayuda principalmente a darle mayor flexibilidad a la columna vertebral, y su práctica constante y gradual mejora el grado de elongación de los músculos.


Janushirshasana viene del sánscrito janu (rodilla) y shirsh (cabeza). Esta postura es la primera de las flexiones hacia delante y en castellano se la conoce como la media pinza. Muchos son sus beneficios, entre los que podemos citar:

• Brinda mayor flexibilidad a la columna vertebral.
• Masajea los intestinos (conviene empezar presionando el lado derecho -colon ascendente- para favorecer el peristaltismo).
• Combate la indigestión y el estreñimiento.
• Aumenta la energía y la vitalidad.
• Evita la acumulación de adiposidad en el abdomen.
• Tonifica y activa el funcionamiento de los riñones.
• Beneficia a quienes sufren de hipertrofia de próstata.
• Mejora la escoliosis y la hiperlordorsis lumbar.
• Ayuda al restablecerse luego de largos períodos con fiebre alta.

Recomendaciones para tener en cuenta:

• Manténgase en la postura mientras le resulte cómoda. No se esfuerce: los músculos de su cuerpo se elongarán y fortalecerán a través de la práctica y no por lo que pueda llegar a hacer en un día.

• Si al practicar siente una presión fuerte en la cintura o en los músculos de la pierna estirada, flexiónela.

• Respire por la nariz. El aire debe llegar a la parte baja de los pulmones (respiración baja o abdominal): el vientre se expande cuando inhala y se contrae cuando exhala.

• Los asmáticos y quienes tienen problemas de cifosis no deben permanecer demasiado tiempo en la postura.

• Mataji sugiere que, en caso de no alcanzar a tomarse del pie, puede ayudarse con un cinturón, una media o una bufanda.

Posición de partida y ejecución:

1–
Sentado, con ambas piernas extendidas hacia delante, ponga los pies con la punta de los dedos
hacia arriba.
2– Flexione la pierna izquierda, apoyando la planta del pie contra el muslo, con el talón lo más cerca posible de la zona genital. Mantenga la otra pierna extendida. Las palmas de las manos apoyadas
en el piso a ambos lado del cuerpo.
3- Inhale mientras sube sus brazos lateralmente, entrecruzando los dedos pulgares.
4– Estire toda la columna y, desde el sacro, exhalando comience a bajar hacia delante.
5– Hasta que la frente llega lo mas cerca posible a la rodilla.
6– Tómese firmemente de donde llegue (planta del pie, tobillo o pierna). Con cada exhalación,
al relajarse y por el propio peso del torso, vaya acercando la frente a la rodilla lo más que pueda,
además de acercar también el pecho al muslo de la pierna extendida.
7– Inhale y vaya subiendo los brazos con la cabeza entre ellos.
8– Hasta que queden perpendiculares al piso. Luego junte las palmas de las manos.
9– Exhale y deslice hacia el centro del pecho las palmas de las manos en posición de plegaria. Inhale y exhale mientras afloja sus manos. Prepárese para realizar la postura con la otra pierna.

Concentración
En la pierna estirada, los músculos posteriores deben ser los únicos que estén en tensión.

Tiempo
Al comienzo permanezca diez segundos. Cuando adquiera más práctica, aumente el tiempo gradualmente.

Repeticiones
Repita dos veces para cada lado. A medida que avance en su práctica, en forma progresiva y prudente, permanezca la mayor cantidad de tiempo que pueda, relajándose en cada posición.

  » VER VIDEO