El Arco o Dhanurasana

"Dhanu" significa arco. En esta postura, las manos se usan como la cuerda de un arco para tirar la cabeza, el tronco, y las piernas hacia arriba; esta asana se asemeja a un arco doblado o tirante. Esta postura representa la última de las flexiones hacia atrás, conjuntamente con la cobra y la langosta forman como un set.

Es por ello que la hacemos practicar a nuestros alumnos en casi todas las clases, ya que tiene una gran conotación psicológica. Muchas veces, somos duros e inflexibles y con la práctica de esta asana aprendemos a ser más flexibles y tolerantes.

Beneficios:

Tonifica los nervios del sistema simpático.
Regula la función de las glándulas suprarrenales y, si lleva la cabeza hacia atrás, también la tiroides.
Proporciona elasticidad y estiramiento en toda la columna vertebral.
Corrige los defectos de los hombros, brazos y omóplatos, regulando la presión sanguínea y estimulando el metabolismo.
Reduce la grasa del abdomen, facilita la digestión y los movimientos peristálticos de las vísceras.
Fortifica la espina dorsal y los órganos de la pelvis.
Alivia el estreñimiento y la pesadez del hígado.
Flexibiliza los muslos, pantorrillas y piernas.
Tonifica la zona sácro lumbar.

Contraindicaciones:

No deben realizar esta postura aquellos que tengan los siguientes problemas:

Problemas en zona lumbar.
Hernia de disco.
Escoliosis.
Presión alta.
Hernia hiatal.
Fuerte inflamación intestinal.
Tampoco es aconsejable practicarla durante el período menstrual.

Ejecución de la Postura

1.
Acuéstese boca abajo, con los brazos a ambos lados del cuerpo, las palmos de las manos orientadas hacia arriba, los pies y las rodillas juntas, la frente apoyada en el piso.

2. Flexione las piernas, doblando las rodillas, y tómese de los tobillos o empeines con las manos, la frente apoyada en el piso, los pies y rodillas juntas.
3. Inhale profundamente y, a medida que se elevan las piernas hacia arriba y afuera, despegue del piso la frente y el pecho, arqueando suave y lentamente la columna. Mientras esté en la postura procure no tirar las piernas hacia la espalda, empújelas hacia arriba y afuera despegando del suelo los muslos.

Permanezca en esta postura unos segundos, reteniendo la respiración, pero si desea prolongar su permanencia practique la respiración completa. Manténgase mientras le resulte confortable. No fuerce esta postura.
4. Para volver, exhalando, apoye lentamente el pecho, la frente, los brazos, las piernas y, por último, la mejilla. Descanse, relájese durante unos instantes.

5.
Practique la contrapostura para aflojar la zona lumbar. Apoyando las manos en el piso inhale y, exhalando, lleve los glúteos hacia los talones formando el "gato estirado".

6. Por último pase a la postura del bebé o balahasana, y descanse.

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