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La ley del mínimo esfuerzo

La risa
Yama No mentir / Satya
Vrkasana / El árbol

  Introcucción

La mayoría de las personas que se acercan al Yoga lo hacen normalmente aquejadas por algún problema físico, emocional o psíquico. La pregunta que usualmente nos hacen es: “¿Qué puede hacer el Yoga por mí?”. Y nuestra respuesta siempre es la misma: "El Yoga es un Arte y Ciencia de Vida, y no puede hacer nada por usted que usted no comience a hacer”.

La práctica del Yoga necesita una participación activa del practicante, no sólo en las clases, sino en todo lugar y circunstancias que le toque vivir. Deberá ir asumiendo la postura adecuada, la respiración y actitud mental acorde a la situación que le toque enfrentar.

El Yoga busca directa e indirectamente el encuentro con nuestro verdadero Yo. Sin intermediarios, y a través de un trabajo integral e individual, en primer lugar se empieza a conocer y fortalecer el cuerpo. El trabajo en las clases con las ásanas (o posturas), que además de tener propiedades curativas, preventivas y recuperativas, ejercen profundos efectos sobre quien las realiza. En muchas oportunidades, nuestros alumnos nos confiesan que es la primera vez que sienten que su cuerpo es un vehículo agradable gracias al cual se transportan por esta vida.

En segundo lugar, el Yoga desarrolla la percepción de nuestros aspectos más sutiles. Con la práctica se fortalece la autoestima, lo cual facilita que se empiecen a diluir poco a poco los temores, las angustias, la depresión y el estrés. Gracias a la concientización de la respiración y al desarrollo gradual de la concentración, la relajación y la meditación, la armonía interna vuelve a ser parte de la vida.

Cuando logramos la armonía interior vamos acercándonos a ese estado de Paz y Felicidad que tanto buscamos y que es la razón de nuestras existencias.

El Yoga no es la solución mágica a todos nuestros problemas, pero sí constituye un método práctico para aprender a cambiar nuestra actitud frente a ellos. Y si logramos cambiar la actitud, entonces cambia todo, empezando por nosotros mismos.

Que la Luz, la Paz y el Amor estén siempre presentes en nuestros caminos.

David Lifar


  La ley del mínimo esfuerzo

Involucra en cada acción de tu vida todo tu pensamiento, todo tu cuerpo, toda tu voluntad.

El esfuerzo de cada parte de tu ser es mínimo si involucras a todos y cada uno de tus músculos, huesos y neuronas en cada acción que realizas.

El secreto para ejecutar las ásanas más complejas del yoga, consiste en usar todo el cuerpo y toda tu mente en su ejecución.

Es el mínimo esfuerzo con la máxima eficiencia. Es la capacidad de simplificar las cosas. Es saber cuando y donde actuar y la manera adecuada de hacerlo para conseguir el éxito. Ahora sabes una de las razones de porque en el yoga se hacen ásanas que parecen muy complicadas.


  La Risa

"Shanti significa paz, pero paz con alegría. No creo en la paz de las personas que llevan el rostro ensombrecido."

Debo reconocer que la cantidad de viajes que solía hacer y el poco tiempo que estaba en casa molestaban un tanto a mi esposo, el doctor Knauer, quien más de una vez me hizo saber su fastidio por mis prolongadas ausencias. Aparte, cómo exigirle que entendiera por completo el sentido que tenían para mí esos constantes viajes a la India.

Sin embargo, salvo esas explosiones de disgusto, motivadas más por su necesidad de que estuviéramos juntos que por celos o por oposición a mis proyectos, conté con su permanente apoyo y protección, a los que no les faltaba algún toque de buen humor.

Recuerdo una vez que volví de la India con una foto mal sacada donde aparecía el torso de Sai Baba y una parte de arriba de mi cabeza. El doctor Knauer la tomó y empezó a reírse:
-Esta foto es una buena demostración de que ni Sai Baba ni Indra Devi tienen cabeza.
No tuve más remedio que reírme con él.

La risa fue una compañera constante en mi vida. No me cuesta reírme, ni siquiera hoy. Basta una pequeña broma para que mi risa estalle. O un momento de felicidad o la satisfacción de un pequeño caprichito, como que me regalen flores blancas o que me traigan mi queso favorito, para que los acompañe mi risa. Creo que aprendí a dejar salir mi risa con Sai Baba. Al fin y al cabo, reír es acompañar los latidos del corazón y una demostración de que estamos en plenitud con los demás, que, de una manera un tanto inesperada, los amamos.
Un consejo: Vale la pena reír.

Indra Devi


  No Mentir / Satya

El Primer principio filosófico de un Yogui Urbano es YAMA

Yama son restricciones que nos ayudan a cesar o refrenar acciones que nos traerán resultados no deseados. Se dividen cinco: Ahimsa. / Satya. / Asteya. / Brahmacharya. / Aparigraha.

Hoy profundizaremos Satya

Satya. Es conducirse con verdad. No se refiere a la mentira estratégica o piadosa que a veces es necesaria. Se trata de ser auténticos y sinceros, incluso con nosotros mismos. Aceptándonos como somos, encontraremos más cualidades en nuestro interior de las que queremos aparentar.

En la medida que mentimos debemos mantener un cierto recuerdo o concentración para que no se nos descubra. Cada mentira se asocia con otra y forman una vida ilusoria que nos confunde y que nos exige cada vez más energía para poder tapar nuestras mentiras.

Ahora no practica Satya el que dice: Yo no me quedo callado o le dije sus verdades. Una cosa es actuar con la verdad en la mano o en la boca y otra agreder verbalmente a los demás. Aunque lo que digamos es cierto. Combina Ahimsa con Satya y serás un Yogui o una Yoguini.

Cuando estamos en armonía con Satya, vivimos tranquilos y despreocupados. Nuestra mente se va ordenando y aumenta nuestra lucidez, seguridad y agudeza mental.


  Para practicar: Vrksásana

Postura de árbol. Es excelente para desarrollar una postura adecuada. Cuando la practiques siente como tu conciencia se centra en tu espina.

Si observamos a los árboles podemos ver que son muy inteligentes. Tan inteligentes que pueden vivir miles de años. Su poder radica en su arraigo a la tierra. Una base firme, unas raíces poderosas. Su tronco es una línea vertical. Sus ramas son fuertes y a la vez flexibles. Si copiamos la naturaleza del árbol podremos vivir con mucha salud por muchos años más.

Vrksásana.
Estírate hacia arriba y un poco hacia atrás. Trae tu pie derecho y colócalo en tu ingle izquierda o un poco más arriba. Presiona hacia adentro y apunta tu rodilla derecha hacia abajo. Sube los brazos por encima de la cabeza y pon las palmas juntas. Mentalmente siente que hay una línea que se extiende por toda tu espina hacia arriba y que sigue hasta la punta de tus dedos.

Si te es difícil mantener la pierna en la ingle, entonces pon tu planta del pie contra el muslo de la pierna en la que te estás sostenido. Tu pierna flexionada debe de quedar alineada con tu cuerpo, es decir la rodilla flexionada está en el mismo plano que la rodilla no flexionada. Si lo haces de esta manera no presiones la rodilla de la pierna de apoyo con el pie. Si tampoco puedes subir tu pie hasta el muslo entonces ponlo al lado de tu pantorrila.

Inicia practicando la postura por 30 segundos o 9 respiraciones. Cambia de lado. Practica esta postura todos los días al levantarte. También la puedes practicar mientras te bañas. Aumenta paulatinamente el tiempo o las respiraciones.

Un árbol como el roble tiene un tronco que pesa muchas toneladas. Sin embargo sus hojas se rinden ante las gotas de lluvia. Cuando se llena de nieve espera que el viento lo mueva y le quite un poco de carga. Y si el viento no llega, entonces pacientemente espera a la llegada de la primavera. Cuando el roble es grande, permite a otros seres habitarlo. Nuevas vidas depende de él. Los pájaros, las ardillas se acogen a su protección. El roble y su sabiduría les da cobijo. Fuerza y flexibilidad.

Al practicar vrksásana piensa y afirma:

Soy como el roble.
Tengo unos pies como raíces fuertes que se arraigan a la tierra.
Tengo unas piernas que me conectan al mundo. Soy mas afortunado que él roble, porque el muere donde nace.
Tengo un espina que es como un tronco espigado que me sostiene, que me alimenta con la energía de la tierra
Tengo unos brazos como ramas flexibles que me permiten abrazar, explorar, alcanzar, cobijar.
Tengo muchos dedos que como las hojas de un roble, conocen la delicadeza de un roce y la exquisitez de un beso
Aprendo del roble a convivir con los buenos y los no tan buenos. Comparto lo que tengo con ellos. Mi fuerza y mi flexibilidad, No los juzgo, simplemente los observo y los dejo pasar

Vive la experiencia de Tadásana todos los días... vive :: YG-U ::


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