Patología

Los dioses y los demonios védicos tienen asignado, con frecuencia, su papel en la medicina india, Los dioses curadores más importantes son los gemelos Ashvin, especie de Dióscuros que el Rigveda invoca como a "los médicos de quien es ciego, de quien ha adelgazado, de quien tiene una fractura"; son los protectores de los ciegos, de los ancianos, de los que han caído a un pozo a una fosa; son los "médicos de los dioses", los "médicos divinos". Recomponen las cabezas cortadas, los ojos perdidos; curan la impotencia, la parálisis del brazo. Otro dios védico sanador es Rudra, de carácter equívoco, maléfico y caritativo, y que más adelante se convertirá en Shiva, el gran dios moderno del hinduismo: un dios caritativo pero colérico y al que hay que tratar con cierta precaución en las invocaciones. Rudra es adorado como médico, el "primer médico divino", tal como le llama el Yajurveda. A menudo cura los males que él mismo produce. De él dice el Atharvaveda: "Quien lo ha hecho, que lo deshaga; él es le mejor médico".

Varuna es otro de los dioses médicos, mantenedor del orden cósmico, guardián de las normas universales; a menudo la enfermedad no es otra cosa que un pecado contra el orden establecido; es como un desorden, a la vez moral y psíquico, una anomalía en el comportamiento que entraña una enfermedad de una manera automática y que no logra borrar la pureza de intención. Existe una enfermedad especialmente atribuida a Varuna, la hidropesía, una especie de castigo particular que ataca a cuantos violan el orden. Como puede observarse, los dioses y los demonios suelen poseer un papel médico importante.

En el Veda, los demonios como Nirvit, que encarna "la perdición", Grahi o "la posesión", los Rakshas, demonios especializados en los abortos, son las causas de muchas enfermedades.

La relación entre la falta y la enfermedad suele ser muy estrecha. Todas las causas de los males ísicos pertenecen al terreno del pecado, de la "anormalidad" en la conducta. Es como una contaminación que se apodera del ser sano y que los ritos tratan de borrar, algo así como "limpiar" una mancha psicoísica. Estos conceptos védicos se han mantenido intactos en la medicina clásica hindú, especialmente en lo que a las creencias populares se refiere. El pecado, voluntario o no, es como un miasma maligno, un elemento ísico, un efluvio que puede actuar sobre la salud y que se traducirá en estados morbosos cuya terminología es, por otra parte, escasamente concreta. La nosología médica de la India conserva idénticos términos, pero cambiando los conceptos; el ayurveda clásico utiliza las mismas palabras pero en un sentido bien distinto.

Así, por ejemplo, en los textos del Atharvaveda se habla de "dolores de cabeza, de "tos", de "fuerte dolor". Los nombres de las enfermedades de la piel son, tan sólo, los de sus síntomas morbosos, como por ejemplo, la afección vesiculosa "roja, blanca, pustulosa, penosa" que, sin duda, parece ser una flictena.

Determinados nombres de enfermedades védicas pueden ser, asimismo, nombres de demonios. En asociación con el aborto, el Rigveda contiene un himno curioso sobre estos demonios, que actúan a un mismo tiempo como íncubos "que se acuestan entre los dos esposos" y como asesinos "que quieren matar tu progenitura". El profesor Filliozat estima que este himno alude, asimismo, a los diferentes tiempos del parto, que los autores védicos habían observado y distinguido. La obstetricia india, especialmente la de Sushruta, es una de las más completas y osadas de la antigüedad.