Los tres elementos básicos del organismo

Como todas las medicinas tradicionales, el ayurveda ha utilizado la experiencia para establecer su terapéutica, si bien los datos así conseguidos se han reunido y ordenado según una teoría general fisiopatológica. La filosoía hindú sobre la que se funda tal teoría es la del Samkhya, doctrina muy antigua especializada en las enumeraciones y en las jerarquías clasificadoras de los fenómenos de la naturaleza. La base de todas las existencias fenoménicas es la prakriti, que engloba simultáneamente al mundo ísico y al psíquico formando una sola unidad; es el sustrato de los fenómenos, la causa eficiente y material del universo, la sustancia única, constituida por tres esencias, las guna. Frente a la naturaleza o materia primordial está el espíritu, purusha, pura espiritualidad que activa, esclarece y pone en movimiento a la prakriti. Unica en su esencia, espectador qué no puede actuar por sí mismo sobre el purusha, la prakriti es innumerable en sus manifestaciones. La acción catalizadora del purusha sobre la prakriti desarrolla toda la manifestación del universo en sus diversos planos, sutiles y groseros a la vez.

Esta visión de la formación del cosmos se ha sobreañadido a las concepciones más especialmente médicas. La materia del universo, tanto la del microcosmos como la del macrocosmos, está formada por cinco elementos: el éter o el vacío, el viento, el fuego, el agua y la tierra. El cuerpo humano está compuesto de la compleja combinación de tales elementos, los que predominan en los órganos corporales según las funciones de éstos: el éter existe en los órganos huecos, el viento en los "soplos" que recorren el cuerpo, el agua en los líquidos, el fuego en el calor interno del cuerpo y la tierra en las carnes y los músculos. Pero tres de estos cinco elementos desempeñan un papel más importante y por ello se estudian en el ayurveda: el viento se presenta bajo la forma de soplo o de corriente en el cuerpo, idéntico al que recorre el universo, fuerza delicada y material a la vez, conocida bajo el nombre de prana; el fuego se presenta bajo la forma de bilis, del fuego interior corporal que aparece durante la digestión y es símbolo del sol; finalmente, el agua, que circula bajo la forma de pituita o flegma, materia común a todas las serosidades y secreciones de aspecto acuoso; está en relación simbólica con el soma védico, el licor vertido sobre el fuego del sacrificio, asimismo relacionado con la luna. Estos tres elementos del cuerpo humano forma el grupo de las tres fuerzas activas esenciales de la vida; obran en todo el universo, tanto en el microcosmos como en el macrocosmos, siendo la vida el resultado de su combinación perfectamente reglada. Cuando se produce un desajuste o perturbación en sus actividades, se convierten en los tres "desórdenes" o "defectos", tridoshas. La enfermedad es el desequilibrio de estas fuerzas y el médico debe intentar, con sus remedios, restablecer el equilibrio vital.

El viento, vata, es seco, ligero, frío, delicado, claro, "crudo" y predomina en la vejez; su punto de partida se halla situado en la base del tronco y se divide en cinco soplos o prana: 1, el udana, que circula por la garganta y por el pecho y produce la palabra: 2, el prana, que circula por la boca y, fuente de vida, sustenta el cuerpo: es la respiración; 3, el samana, que reside en el estómago y en los intestinos, ayuda a la digestión de los alimentos "soplando" sobre el fuego que los cuece; 4, el apana, en la base del cuerpo (heces, orina, esperma, fetos) y 5, el vyana, que en todo el cuerpo provoca la división y circulación de los fluidos, el movimiento de la sangre, etc.

Pitta, la bilis, es espesa, caliente, fluida y "acre", y predomina durante la edad madura. Se divide en cinco fuegos, agnis: 1, pacaka o paktikrit, entre el estómago y los intestinos, que es el fuego que cuece los alimentos, causa de la digestión y de las secreciones; 2, rañjaka o ragakrit, el fuego que tiñe, que enrojece el jugo orgánico, rasa, para transformarlo en sangre, que es la bilis del hígado; 3, sadhaka, el fuego que "realiza", que reside en el corazón, determinando la memoria, la vista y la decisión, u provocando los deseos; 4, alocaka, el fuego que "ve", reside en el ojo y permite la vista, y 5, bhrajaka, el fuego que "ilumina", que luce en la piel, que absorbe los ungüentos, "cuece" las grasas y las sustancias que sobre ella se depositan.

Shleshman o kapha es pesado, frío, aceitoso, dulce, estable y flemático; predomina en la infancia. Asimismo, se halla localizado en cinco partes: 1, kledaka, que reside en el estómago, ejerce las funciones del agua en todo el cuerpo y humedece los alimentos; 2, avalambaka, en el corazón, mantiene el pecho, asegura la unión de la cabeza y los brazos y hace firmes los miembros; 3, rasana o bodhaka, en la garganta y en la lengua, asegurando la gustación; 4, snehana o tarpaka, en la cabeza, que favorece las facultades sensoriales, "engrasa" y refresca todos los órganos de los sentidos, y 5, shleshana, en las articulaciones, haciéndolas flexibles y asegurando su coaptación.

Por ciertos signos, puede verse cuál es el elemento que predomina en el cuerpo a través de los gustos, las tendencias, las costumbres y los temperamentos. La alimentación provoca el incremento de uno u otro elemento: los alimentos ácidos aumentan el pitta, los alimentos dulces y azucarados el kapha, y los picantes el vata.