Embriología

La concepción depende de la coincidencia del esperma con la sangre menstrual. El esperma es un jugo, rasa, que procede de la médula, tal como anteriormente hemos visto, e igual ocurre con la sangre menstrual. Narada escribe que se puede hacer una prueba de impotencia antes del matrimonio si el esperma se hunde en el agua. Se indican las fechas más propicias para la concepción de un niño o de una niña. Según las Leyes de Manu, dieciséis días por mes son favorables para la concepción y este dato tradicional ha sido adoptado por la medicina hindú.

El embrión es vivificado por el ojas de la madre: se organiza bajo la acción de los soplos, según un proceso que el texto describe minuciosamente, pero que resulta bastante arbitrario. El feto se crea cuando el espíritu, el jiva, del individuo preexistente anda errante después de la muerte en busca de una nueva encarnación; si el esperma es preponderante, será macho; si dominas la sangre menstrual, será hembra. Los mellizos y los partos múltiples proceden de la división producida por los soplos, del esperma y de la sangre: de este modo, pueden penetrar en el útero diferentes almas.

Durante el cuarto mes se forman los miembros y el corazón se convierte en el centro del entendimiento; en el quinto mes aparece la conciencia, manas, y en el sexto la sensibilidad, buddhi. Minuciosas prescripciones indican las precauciones que la mujer embarazada debe tomar con el fin de evitar todo daño al feto. Si la mujer se encoleriza con frecuencia o es contrariada, el niño puede nacer epiléptico; la calidad de su alimentación es también un factor muy importante. El niño no es viable en el octavo mes sino a partir del noveno. Se describen minuciosamente los cuidados del parto y los que conciernen a la madre y al niño. Las técnicas del aborto o del nacimiento prematuro están, asimismo, indicadas.